En la famosa Ave. Sonora o “la recta” de la colonia Chapultepec en la ciudad de Tijuana, hay un edificio que se llama Gallego, Nombre de familia de Tradición en Baja California. El edificio ya tiene sus añitos pero bien conservado y ya la vista tradicional al entrar a esta famosa avenida. En su planta baja que es un espacio abierto hay un local con terraza en donde hace un año apareció el restaurante DCO (se pronuncia deseo ya que me han tocado varios que le quieren decir deco).
Desde que entras al restaurante el sentimiento es fresco ligero aunque con sus coloridos sillones pero entras a un lugar donde sientes que te vas a relajar. Este tipo de lugares me encanta. Y con toques de el dueño en todos lados hasta en el baño con sus pizarrones donde les puedes dejar un recadito a los otros comensales. Sea cual sea.
DCO es obra de pasión, de amor a la buena comida, al buen vino y a la buena mesa de Michel Boutrous y de su hija y gerente Rebeca Boutrous. Michel comerciante de oficio decidió emplear lo que a él le gustaba cocinar, claro que el restaurante cuenta con su chef y su equipo pero Michel hizo el menú a su manera y completamente fuera de cualquier guia de como hacer un menu, a cualquier profesor culinario le daría un infarto pero en DCO funciona. El menu representa a una persona que le gusta cocinar, sabe cocinar y se divierte haciéndolo.
Puedes empezar con Tuétanos de entremés, ensalada Caesars para continuar de ahí con una sopa wonton, de platillo fuerte un Rib Eye y de postre un Brownie. Pero si algo puedo asegurar es que todo va estar delicioso. Todo platillo que he probado en DCO es excelente. Y ya hay 2 o 3 platillos que están tomando fama en las listas de platillos en Tijuana, como sus burritos de pato o su Kibbeh crudo. Lo están haciendo bien.
Ahora, no puedes ver a DCO como un restaurante tradicional porque no lo es una fluidez divertida y ahi es cuando entra Rebeca Boutrous. Lo no tradicional de este restaurante hace que pases momentos extraordinarios. Una historia que sorprende es cuando uno de sus clientes quería Ostiones Blue Point. Que se dan en Nueva York exactamente en Blue Point, New York. En Tijuana nadie los tiene. Lo único que le pidieron a su cliente fueron 24 horas para que volaran desde NY hasta el restaurante varias docenas para el. En realidad hay pocos restaurantes en México que hacen algo así. O también cuando un servidor quería probar los famosos huevos Balut, delicadeza Asiática, pero no sabía en donde comprarlos, no pasaron más de 2 días después de la conversación de esta comida exótica cuando Rebeca me habla y me dice los tengo en DCO ven a probarlos. ¡Qué servicio! Están tan cercanos a sus comensales que tu llegas y saben lo que te gusta y si no lo saben hacen el esfuerzo por conocer tus gustos. Por eso al final el menú no es lo que cuenta, es Michel en tu mesa diciéndote, ¿que quieres? o Rebeca ofreciendo un sushi que decidió agregar hace un par de meses a las opciones de DCO.
Es divertido ver la interacción de Padre e Hija, los dos con pasión y la juventud de Rebeca anima todavía más el lugar. Michel que le gusta mandar sus promociones vía Facebook sin considerar una sola línea de diseño y hechos en paint ya es algo divertido para sus comensales pero que le enerva a la Joven Gerente pero ella entiende que es parte del carisma de su papa y regresamos a lo mismo todo esto hace a DCO lo que es.
Rebeca quiere que DCO sea el futuro de la comida en Tijuana, Su amor por este restaurante se nota y yo creo que lo va lograr, no hay nada mejor que experiencia para hacerte mejor. La realidad es esta, no hay mejor servicio personalizado en Tijuana y con comida tan exquisita, es un lugar que emana pasion y al que tengo que regresar y recomendar!
Hasta la próxima.


















